Quienes han (hemos) probado las Apple Vision Pro, lo tienen claro: es uno de los productos tecnológicos más impactantes de toda la historia. El efecto 'wow' es inevitable, y en esos primeros minutos en que las tienes puestas parece imposible no creer que un producto así debería tener un futuro esplendoroso. Que esa sensación se difumine es igualmente inevitable, y algo más de dos años después de su lanzamiento conviene preguntarse qué ha podido fallar en un producto tan asombroso como este.
El precio, por supuesto, es uno de los factores. Pero no el único.
Las Vision Pro como tragedia de la ingeniería. Apple ha pasado de intentar revolucionar nuestra forma de entretenernos y trabajar a dejar el proyecto en un segundo (o tercer) plano. El hardware es impecable, pero el elevado precio y la escasez de contenido y aplicaciones nativas han convertido a estas gafas de 3.500 dólares en un producto de nicho.
Ventas peligrosamente modestas. Se estima que Apple ha vendido unas 600.000 unidades en total de las Vision Pro, una cifra ridícula si se la compara con las ventas tradicionales del iPhone y que también está muy lejos de las ventas del iPad o el Apple Watch. Las proyecciones iniciales eran optimistas, pero la demanda acabó desplomándose y de hecho Apple acabó desacelerando en la producción y cambiando la hoja de ruta del producto. No se ha retirado del todo, desde luego, pero todo lo que ha hecho suena a que las Vision Pro están en respiración asistida... o eso parece.
Las actualizaciones siguen llegando. Aunque hay críticas en otros apartados, algo que es innegable es la atención que Apple sigue poniendo en resolver problemas existentes y en ir añadiendo nuevas funciones a través de las nuevas versiones de su sistema operativo visionOS. Es cierto que en muchos casos las novedades son modestas, pero desde luego demuestran que Apple no está descuidando esa parte del ciclo de vida de su producto.
El futuro no es Pro, sino (quizás) Air. Apple acabó renovando el modelo original que se presentó en febrero de 2024, pero las Vision Pro (2025) fueron una actualización modesta. De hecho, la revisión parecía más destinada a limpiar el inventario de componentes que a plantear una evolución ambiciosa. Pareció casi puro compromiso. Es inevitable pensar que Apple prefiere centrarse en otros productos y segmentos, pero eso no ha impedido que aparezcan rumores sobre una nueva y futura revisión de estas gafas. Lo curioso es que ya no serán Pro, sino Air, y Apple incluso está buscando ingenieros con la teórica intención de plantear un cambio de rumbo. Se espera ese relevo —¿más barato?— para 2027 o 2028. Habrá que ser pacientes.
Pocas apps nativas. Apple presume de tener más de un millón de aplicaciones disponibles para las Vision Pro, pero ahí hay letra pequeña. La inmensa mayoría de esas herramientas son apps de iPad reesccaladas que flotan en ventanas 2D. La oferta de aplicaciones nativas para aprovechar ese interesante concepto de computación espacial es escasa, y no hay tampoco una "killer app" que haya logrado vender estas gafas. No solo eso: Netflix o YouTube no aparecieron en el lanzamiento, aunque al menos YouTube sí lanzó su versión nativa en febrero de 2026. Que las grandes del segmento del entretenimiento no ofreciesen ese soporte fue otro clavo más en este inquietante ataúd.
La falta de contenido es una condena. Pero lo realmente problemático es que aun cuando estamos ante un producto absolutamente desaprovechado. Las demostraciones de fotos y sobre todo de vídeo inmersivo nos hicieron soñar con un futuro en el que poder además "asistir" virtualmente a eventos en vivo desde casa. Conciertos y eventos deportivos parecían ser ideales para ser disfrutados en las Vision Pro, pero han pasado dos años y la oferta de contenidos "espaciales" de forma nativa es tan espectacular visualmente como anecdótica.
Un diseño que nació cojo. Uno de los problemas fundamentales de las Vision Pro ha estado desde el principio en su diseño. La ergonomía del producto fue deficiente desde el principio, y de hecho podría haber sido peor: la "petaca" en forma de batería con cable que es necesaria para su funcionamiento fue una solución para evitar males mayores, pero no era precisamente una opción ideal. La ergonomía tampoco era perfecta, y lo confirmó el hecho de que con las Vision Pro (2025) Apple suministró una banda distinta para la cabeza con dos zonas de apoyo y sujección, mucho más adecuada para sesiones largas de uso.
Eyesight, para qué. Otro de los errores de las Vision Pro ha sido la tecnología Eyesight, que Apple planteó como la solución a un problema que la propia empresa se inventó. Apple sacrificó peso, batería y complejidad (además de coste) con esa pantalla externa que nadie pidió y que apenas se ve en condiciones de luz normal. Esa solución cosmética intentaba evitar que uno no perdiera "la conexión" con su entorno al usar las gafas, pero ha sido probablemente la función más ridiculizada del dispositivo. Intentó evitar esa sensación de aislamiento total, pero lo cierto es que este producto inevitablemente aisla al usuario.
Ni siquiera Apple conquista el mercado XR. En muchos sentidos Apple intentó superar lo que plantean las gafas de realidad virtual, pero la realidad es que las ventajas de las Vision Pro salen demasiado caras. Las Meta Quest 3 han dejado claro que por 500 euros puedes tener el 70 u 80% de la experiencia, por ejemplo. Quienes han intentado competir con Apple directamente, como Samsung con sus Galaxy XR, también han acabado dejando el producto algo abandonado y sin apenas distribución. Tanto en caso como en el otro estas gafas acaban convirtiéndose en un exclusivo monitor externo virtual de 3.500 (o 2.000) dólares. La experiencia es fantástica, sí, pero eso no ha sido suficiente para convencer a los usuarios y desarrolladores.
Las Vision Pro como el "Lisa" de nuestra generación. El hito técnico logrado por Apple es innegable. La cantidad de tecnología integrada en las Vision Pro es asombrosa, y eso nos recuerda a otro producto genial llamado Apple Lisa, que fue un producto fallido, pero también un producto fundacional que acabó siendo el germen del primer y legendario Macintosh. Puede que las Vision Pro acaben convirtiéndose en eso: en la semilla que acabe confirmando que la ambiciosa propuesta de la "computación espacial" de Apple tenía sentido. Veremos si las Vision Pro están realmente en respiración asistida, o la empresa está preparando un golpe de efecto con esas Air y con otros formatos que (esperemos) hayan aprendido de los errores.
Imagen destacada | Roméo A.
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La noticia
La tragedia de las Vision Pro: Apple ha dejado que un producto maravilloso esté en respiración asistida
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Javier Pastor
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