El Ciudadano
María Teresa Alarcón, sobrina del destacado cantautor, se enteró hace un par de meses de que el nicho donde descansa su tío en el Cementerio General no había sido adquirido a perpetuidad, sino por 50 años, por lo que el plazo había vencido en 2023. El protocolo interno establece que los restos del artista debían ir a una fosa común, pero, en virtud de la envergadura artística de Alarcón, el Cementerio rechazó adoptar esa medida. Se acordó la construcción de un memorial llamado Plaza de los Cantores, junto a la tumba del Gato Alquinta, donde se reubicarán los restos de Rolando y, a futuro, de otros cantautores. El grueso del financiamiento de la obra correría por cuenta del Cementerio o de la Municipalidad de Recoleta, mientras que la sobrina sólo debería solventar la deuda de la tumba más el traslado a su nuevo destino.
Por Cristian González Farfán
Estupor, consternación, ansiedad. Esas fueron las emociones que invadieron a María Teresa Alarcón, sobrina del destacado músico y compositor chileno Rolando Alarcón, cuando hace unos meses le informaron que la tumba donde descansa su tío en el Cementerio General estaba vencida. La noticia la pilló desprevenida, ya que toda la vida creyó que el nicho había sido adquirido a perpetuidad. No era así.
El segundo hermano de Rolando, Enrique Alarcón, había comprado la sepultura sólo por 50 años, pero se lo ocultó a la familia. Había caducado en 2023, cuando se cumplió medio siglo de la muerte del artista, ocurrida el 4 de febrero de 1973, a los 43 años. El Cementerio General, por intermedio de la Corporación Municipal de Cultura y Deportes de Recoleta, le expuso la realidad sin rodeos a María Teresa: el nicho llevaba tres años con el plazo vencido, y lo que correspondía por protocolo era reducir sus restos para luego dejarlos en una fosa común. Para tranquilidad de ella, sin embargo, el Cementerio le aclaró que no iban a tomar esa decisión, en abierta consideración a la envergadura de Rolando Alarcón como pilar de la música chilena. Y no sólo eso: le propusieron trabajar en conjunto para hallar una solución.
«Enrique fue muy desleal con la familia, no le dijo nunca a nadie que la tumba sólo estaba por 50 años. Fue horrible, pero también me encontré con personas buenas que me podían ayudar. Mi tío Rolando lamentablemente no tuvo un soporte familiar que perpetuara su legado, como sí ocurre con Violeta Parra o Víctor Jara», comenta María Teresa, quien aclara que, si se hubiera enterado oportunamente del hecho, habría trasladado los restos de su tío a la tumba de su padre y hermano menor de Rolando, Hugo Alarcón, fallecido un año más tarde que el cantautor.

Profesora como su tío, María Teresa es la única persona del círculo familiar preocupada por el resguardo de la herencia musical del autor de «Si somos americanos», «Doña Javiera Carrera» y “Mocito que vas remando”, entre otras piezas clave de la música chilena. Es, además, la única integrante de la familia que ha participado regularmente en reuniones con personal del Cementerio General y de la Corporación de Cultura de Recoleta para delinear el proyecto que reubicará los restos de Rolando en un nuevo espacio cuyo objetivo es que se convierta en un lugar de encuentro, reflexión y homenaje a quien fuera el primer director del conjunto Cuncumén, y uno de los principales exponentes del movimiento del Neofolklore y de la Nueva Canción Chilena.
La tumba de Rolando Alarcón -hoy 5 de agosto en su 97° natalicio- está en un solitario rincón al nororiente del Cementerio General, muy cerca de un murallón separado de Avenida Recoleta. Según la ficha disponible en el buscador de sepultados en el sitio web del recinto, la lápida del educador y compositor se encuentra en el Patio 150, Pabellón 41, Anexo Adulto, Nicho 35 y Segunda Corrida, en el cuadrante entre las calles Los Ceibos, Valdivieso, Tercera Limay y Los Peumos.

Su inscripción dice «L Rolando Alarcón Soto» (en relación a su nombre de pila, Luis) y luego sólo su fecha de fallecimiento: «+ 4 febrero 1973». Más abajo figura el texto «Con cariño de tus amigos y discípulos ‘Los Emigrantes'». Con ese nombre se conocía al dúo, integrado por Enrique San Martín y Carlos Valladares, que acompañó a Alarcón en la última parte de su carrera artística y con cuya colaboración ganó la competencia folklórica del Festival de Viña del Mar en 1970, con la canción “El hombre”. El nicho ha sido incluso vandalizado algunas veces, y María Teresa lo ha reparado parcialmente con sus propios medios.
Una investigación del equipo de comunicaciones del Cementerio General acusó el deterioro de la tumba y la expiración de su plazo de vigencia desde 2023. Esto fue informado a la directora del Cementerio General, Gianinna Repetti, quien a la vez se contactó con la música y actriz Camila Ramírez, conocida en la escena del canto popular como Camila Chascona, actual encargada de Formación en Arte y Cultura de la Corporación Municipal de Cultura y Deportes de Recoleta.
«Si bien hacemos harto de cultura, no es nuestra primera función como cementerio. De manera que involucramos al municipio mediante su corporación cultural para ver qué podíamos hacer. Gracias a la gestión de Camila, encontramos a su sobrina María Teresa y le informamos que la tumba estaba vencida. Pero teníamos la convicción de que Rolando no podía seguir en ese lugar si la familia estaba de acuerdo. Hay que relevar a figuras como Rolando Alarcón», señala Giannina Repetti.
La directora del Cementerio cuenta que tuvieron especial sensibilidad con el caso, en virtud de la dimensión artística del creador nacido en Santiago y formado como profesor en la Escuela Normal de Chillán. «No hay ningún chileno que no conozca una canción de Rolando Alarcón. Hay una deuda a nivel nacional con él», añade.
La misma convicción asiste a Camila Chascona, quien movilizó sus redes musicales para ubicar a María Teresa Alarcón y entregarle la información: «Esto me llega a mí desde mi trabajo musical y coincidiendo con mi cargo en la corporación es que la directora del Cementerio se puso en contacto conmigo. Del Cementerio siempre hubo una disposición a solucionar el tema y obviamente no querían ponerle una soga al cuello a María Teresa. No podía ser que los restos de Rolando estuvieran en esas condiciones».
María Teresa respiró aliviada. Nacida en 1963, vivió hasta los cinco años con su tío Rolando en una casa ubicada en calle General Las Heras, frente al Palacio Cousiño, en el barrio Dieciocho. Esa casa era propiedad de su abuela Zunilda Soto, madre de Rolando. Vivían ahí también Hugo Alarcón y Teresa Berríos, padre y madre de María Teresa.
«Tuve un vínculo muy cercano con él, yo era como la guagua de la casa. Mi papá trabajaba todo el día, entonces mi tío Rolando era como un papá postizo. Yo era su sobrina más especial. En 1969, mi tío y mi abuela se compraron una casa en Las Condes, cuando esta comuna no era tan cuica. Era una villa de profesores, cerca del Cerro Calán, y yo viajaba siempre a verlos», recuerda. Una de esas visitas quedó registrada en una foto del archivo familiar en que aparece ella siendo niña con su tío Rolando, su abuela Zunilda y su madre Teresa.
María Teresa -que actualmente está jubilada- recibe un 25% de los derechos patrimoniales del compositor. Un hermano de ella recibe otro 25%. Y el restante 50% se reparte entre tres primos, hijos de Enrique. Tan intenso fue el lazo emotivo que lo unió con su tío, que ella estudió educación diferencial inspirada en Rolando en tanto profesor normalista. “Él tenía un muy buen trato con los niños. En esa época en la casa había una nana que tenía un hijo, el Toño, que tenía mi misma edad. Éramos los dos niños y mi tío Rolando nos entretenía. A pesar de que estaba en el peak de su carrera, se hacía el tiempo para jugar con nosotros y nos invitaba a cantar con él”, evoca la sobrina.
Tras un par de reuniones entre el Cementerio General, la Corporación de Cultura y Deportes de Recoleta y María Teresa Alarcón, se determinó que el lugar más adecuado para trasladar los restos del maestro normalista es junto a la sepultura de Eduardo «Gato» Alquinta, vocalista de Los Jaivas, cuyo entorno cuenta con reducidas áreas verdes. El proyecto concreto consiste en la construcción de un memorial que tomaría el nombre de Plaza de los Cantores.
«Nosotros podemos entregar un lote en comodato por 99 o 100 años para trasladar a Rolando. Le pedí al equipo de diseño del Cementerio que diseñáramos una plaza, que le podríamos llamar Plaza de los Cantores o de los Cantautores, donde no sólo estuviera Rolando, sino otros artistas vinculados con la cultura que pudiesen ocupar el espacio», revela Gianinna Repetti, directora del Cementerio General.
Según el anteproyecto, el diseño de la Plaza de los Cantores implica un “espacio de encuentro, contemplación y memoria, cuyo concepto principal se inspira en el silencio como elemento esencial del lenguaje musical”. Del mismo modo, se integra al espacio público “mediante una composición de pavimentos que evoca la lectura de una partitura musical. A través de líneas, distintas materialidades y especies vegetales, se busca representar el ritmo y las pausas propias de la música, generando un recorrido armónico que invita a la reflexión y al recogimiento”, indican en el Cementerio General.

Según los cálculos del Cementerio, el valor del lote donde se erigiría la Plaza de los Cantores es de $1.444.000 por metro cuadrado, pero al ser pasado a comodato, tendría costo cero para María Teresa. El mismo camposanto pidió cotizaciones a dos contratistas externos para la construcción del cinerario de Rolando (es decir, el lugar destinado a recibir las cenizas del músico después de la cremación): una por $3.700.000 y otra por $2.000.000. El objetivo es reducir la tarifa a $600.000, que podría ser cubierta por el Cementerio o por la Municipalidad de Recoleta (vía subvención municipal u otros mecanismos a través de la Corporación de Cultura).
De esta manera, el único gasto que debería solventar María Teresa Alarcón sería de $751.777, el cual engloba tanto el traslado de la bóveda a su nuevo destino como el monto adeudado por el atraso de tres años desde su vencimiento.
Por otra parte, gracias a la mediación de Camila Chascona, María Teresa Alarcón remitió una carta al Consejo Directivo de la SCD para solicitar apoyo en su causa. En específico, ella pidió retener el monto que cada tanto le depositan por concepto de derechos de Rolando y ocuparlo para efectos del memorial. Según el músico y consejero de la asociación, Mario Rojas, la carta fue bien recibida y será evaluada: «Seguramente está en manos del comité de emergencia de socios. Antes de eso, hay una asistente social que investiga y hace un informe para que el comité decida cuánto y de qué forma hará un aporte. Hay una seria preocupación del directorio». Ayer, María Teresa recibió la noticia de que la SCD acogió positivamente la solicitud, que evaluará cuál es el monto recaudado por derechos de Rolando y que será contactada por la asistente social.
En paralelo, Camila Chascona, a instancias de María Teresa, está liderando desde la Corporación de Cultura de Recoleta la idea de diseñar una escultura de Rolando en la futura Plaza de los Cantores, al lado de su nuevo sepulcro. “Necesitamos algún escultor que pueda hacer esta obra sobre Rolando. María Teresa nos proponía que fuera una escultura que aludiera a la famosa foto de Rolando con guitarra al hombro y unos niños atrás. Esa foto resume la esencia del aporte de Rolando a Chile desde la educación y la música. El objetivo es que nos permita a quienes admiramos su obra ir a rendirle homenaje, tocar como se hace en las fechas importantes de Violeta Parra”, explica Camila. El costo de esta obra también iría por cuenta personal de la sobrina de Rolando Alarcón.
Desde su cargo, Camila Chascona valida el compromiso y la voluntad del alcalde de Recoleta, Fares Jadue, por alcanzar una solución al respecto. “En los espacios de músicos y en el municipio hay gente muy afín con la obra de Rolando, no sólo la musical, sino también en su rol de educador. Una persona que trabaja en la municipalidad un día nos contó que había estudiado en la Escuela Pedro Aguirre Cerda de Cerrillos, donde Rolando hizo clases”, agrega la encargada de Formación en Arte y Cultura de la Corporación Municipal.
Camila se siente contenta por coincidir con María Teresa y trabajar unidas por la memoria de Rolando Alarcón: “Me encontré a un ser humano cariñoso. Ha sido un descubrimiento conocerla, más allá de la herencia que trae. Hemos hecho un muy buen equipo y sabemos que para ella, como profesora jubilada, es difícil asumir los gastos en razón también de la realidad país. Pero no es un monto inalcanzable. Hay voluntad de los músicos de hacer conciertos. Le dije que no estaba sola en esto y que somos muchos y muchas los que podemos abrazar el legado de su tío: lo que empezó de forma alarmante se convirtió en una linda oportunidad de conmemoración”.
Así mismo lo percibe María Teresa, quien cree que este nuevo memorial es una justa retribución para su Rolando, quien -dice ella- se sintió discriminado incluso desde la propia izquierda por su orientación sexual. Ella sabe que su tío marcó una época en la historia de la música chilena, y que fue un hombre comprometido con su tiempo y las clases populares. Recuerda cuánto dolor le provocó, aun siendo una niña, la prematura muerte del artista. Tiene el recuerdo fresco de la presencia del Presidente Salvador Allende en el funeral de su tío, y de que luego en la casa de sus primos tocaron todo el día canciones de él. “Si llegó el Presidente de la República al funeral, es porque era una persona importante”, concluye, confiada en conseguir el dinero para erigir el memorial.
| “Ñuble canta a Rolando Alarcón”: hoy habrá homenaje en Chillán Rolando Alarcón estudió en la Escuela Normal de Chillán, donde se tituló como profesor normalista. En esa ciudad con la que mantuvo un nexo muy profundo se realizará hoy, en el marco de la conmemoración de su 97° natalicio, el concierto homenaje “Ñuble canta a Rolando Alarcón”. La cita es en el restorán Onde’l Pala, a partir de las 18.30 horas, con entrada liberada. La actividad es organizada por la Biblioteca Municipal Volodia Teitelboim de Chillán en colaboración con la Agrupación de Profesores Normalistas de Chillán, el Museo de la Escuela Normal y el reseñado restorán. Participarán los músicos Cristian Leiva, Miguelino del Campo, Rodrigo Huepe, José Luis San Martín, Cristian González y Daniela Marambio. |
Por Cristian González Farfán
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