Solo en Aragón hay más de 4.000 granjas de cerdos, explotaciones de las que cada año salen miles y miles de toneladas de carne que luego se comercializa en el resto del mundo. En las cochiqueras en las que cría el ganado se genera sin embargo algo más: una enorme cantidad de purines que representan un auténtico reto medioambiental. Al fin y al cabo esos desechos acaban almacenados en balsas que emiten gases nocivos, como metano, amoniaco u óxido nitroso.
En Aragón han tenido una idea: cubrirlas con placas solares.
De granjas y purines. España es uno de los grandes productores de carne de cerdo de la Unión Europea, algo que es posible gracias a una vasta red formada por miles de explotaciones. El problema es que de ellas no solo salen cabezas de ganado. La industria genera millones de toneladas de purines, un estiércol que puede aprovecharse como fertilizante, pero cuya gestión plantea algunos desafíos.
Aunque la composición varía dependiendo de su origen, por lo general el estiércol de las granjas genera gases de efecto invernadero y contaminantes, incluido metano y amoniaco. No es una cuestión menor si tenemos en cuenta que algunos cálculos estiman que el sector porcino español produce algo más de 60 millones de toneladas de purines cada año.
Un desafío, una oportunidad. La gestión de los purines lleva tiempo bajo la lupa de los ecologistas y está regulada en la ley, que contempla medidas como cubrir al menos parte de las balsas o el uso de sistemas que reduzcan sus emisiones.
Con ese telón de fondo, hace unos años un consorcio formado por la firma aragonesa Intergia Energía Sostenible y otras dos entidades se hicieron una pregunta: ¿Y si se hiciese de la necesidad virtud y se aprovechase el espacio que ocupan las balsas de purines para generar energía? ¿Y si al mismo tiempo que se cubren los depósitos de estiércol para reducir sus emisiones se pudiese expandir la fotovoltaica?
Un "win-win". El resultado fue un proyecto desarrollado entre 2020 y 2023 que, con el respaldo del fondo europeo Feader y el Gobierno de Aragón, se dedicó a indagar en ese camino. Su idea era muy sencilla: cubrir las balsas de purines con placas solares flotantes para lograr un win-win de manual.
Las emisiones contaminantes se mantienen en los niveles establecidos por la normativa y, al mismo tiempo, las granjas mejoran el rendimiento de sus balsas, convirtiéndolas en fuentes de producción de energía solar. En vez de cubrir tejados o hectáreas de campos con paneles solares, se despliegan directamente sobre depósitos de estiércol.
Repensando los sistemas flotantes. Desde Intergia explican que el proyecto desarrollado entre 2020 y 2023 dejó algunas lecciones interesantes. Por ejemplo, que el amoniaco de los purines acaba oxidando y degradando algunos elementos de las instalaciones fotovoltaicas. En concreto, ciertas partes del sistema de sujeción de los módulos y el cableado. Ahora la compañía ha querido ir un paso más allá y abrir camino.
"Mientras la fotovoltaica flotante ya es ampliamente empleada en cuerpos de agua, como balsas de riego o lagos, su empleo en otros cuerpos líquidos se encuentra en fase de estudio", reivindica. De ahí que la firma (junto a otros aliados, como la Universidad de Zaragoza) esté impulsado Fotopur, un proyecto que quiere ayudar al sector porcino a reducir sus emisiones al mismo tiempo que genera energía.
Un proyecto, dos apuestas. Para avanzar en esa dirección, la compañía ha montado dos instalaciones piloto con las que espera aprender más sobre el potencial de los paneles fotovoltaicos para cubrir balsas de purines.
De hecho ambas están diseñadas para "maximizar" la reducción de emisiones contaminantes y aguantar la corrosión del amoniaco, aunque se diferencian en un aspecto clave: una de ellas usa piezas comerciales estándar, pensadas para la fotovoltaica flotante; la otra ha sido diseñada desde específicamente para balsas en las que se almacena estiércol de ganado.
Una granja de Zamora. Ese es el lugar donde Fotopur ha montado su primer prototipo. En noviembre instalaron su cubierta fotovoltaica en una balsa de purines de 880 m2 situada en una granja de cría de Calzada de Tera, Zamora. Para ser más preciso, Intergia desplegó una plataforma flotante de 13,5 x 25 m con 56 paneles y una potencia pico de 33,04 kWp. En total, el conjunto de la instalación cubre el 90% de la balsa y sus responsables esperan que ayude a cubrir hasta el 22% de la factura eléctrica de la granja.
Lo interesante son sus componentes. La compañía utilizó un sistema fotovoltaico flotante comercial usado en balsas de agua. Es decir, no se creó específicamente para balsas de purín. Lo que han hecho Intergia y el resto de socios de Fotopur es aplicar pequeños cambios. Por ejemplo, para evitar la corrosión sustituyeron las piezas de acero que venían de fábrica por otras de aluminio e inoxidables. Para reducir el rozamiento también incorporaron una lámina plástica.
… Y una explotación de Zaragoza. El otro prototipo se montó semanas más tarde en una granja de cebo de Tauste, en Zaragoza, y a diferencia de la versión de Castilla y León se diseñó específicamente para su uso en balsas de purines.
Por ejemplo, sus creadores idearon un sistema que "minimiza la superficie de contacto aire-purín entre los elementos flotantes y que facilitará el soporte de los paneles fotovoltaicos". Otra de las tareas que han tenido que afrontar es "diseñar una estructura específica", formada por una matriz de vigas de aluminio anodizado anclados a la plataforma y con escuadras que permiten que los paneles tengan una inclinación de 15º. En total acogen 16 paneles con una potencia de 9,44 kWp. Los tornillos son de aluminio y acero inoxidable para evitar la corrosión.
Si se cumplen los planes de sus autores la plataforma flotante cubrirá "de manera efectiva" del 10% de la superficie de la balsa y su producción fotovoltaica alcanzará los 15,2 Mwh/año, suficiente para cubrir hasta el 53% de la demanda eléctrica de la granja. Ese plus, reivindica Intergia, permitirá a la explotación aragonesa reducir su consumo de combustible, "caro y contaminante".
¿Y ahora, qué? Con sus prototipos Fotopur aspira a seguir avanzando en el camino que ya se abrió en 2020, solucionar los problemas que entonces se identificaron y demostrar las ventajas de cubrir las balsas de purines con paneles solares.
Ahora, una vez montadas las instalaciones de Zamora y Zaragoza, los expertos se dedicarán a controlar dos parámetros: las emisiones de gases contaminantes y la energía generada. "El análisis de las mediciones permitirá identificar cuál de los dos sistemas es más eficaz" y cuál resulta más rentable con miras a llevarlo al mercado.
Imágenes | Intergia 1 y 2
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La noticia
En Aragón, las granjas están empezando a hacer algo con sus balsas de purines: cubrirlas de paneles solares
fue publicada originalmente en
Xataka
por
Carlos Prego
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