Durante años, Dubái ha sido la tierra prometida para millonarios de todo el planeta que veía en Emiratos Árabes Unidos un lugar idílico para vivir sin pagar impuestos. Los ataques iraníes con misiles y drones a distintas infraestructuras de Dubái en las últimas semanas han cambiado esa percepción y la élite financiera, sobre todo los millonarios asiáticos están poniendo sus pies (y fortunas) en polvorosa.
La ciudad que sedujo a más de 81.000 millonarios desde 2014 se enfrenta ahora a una fuga de capital y talento sin precedentes. El prestigio que tardó décadas en construirse está siendo puesto a prueba en cuestión de días.
Explosiones en el corazón de la ciudad. Las últimas semanas nos han dejado imágenes que pocos habrían imaginado en febrero. El hotel Fairmont The Palm, situado en una de las islas artificiales frente a la costa de Dubái, fue alcanzado por una explosión. Días más tarde los restos de un dron iraní derribado incendiaron el icónico Burj Al Arab, el aeropuerto internacional ha sufrido daños por ataques con drones y el consulado estadounidense ha sido blanco de otro ataque con dron. La ciudad que presumía de ser la más segura del mundo, en cuestión de semanas se ha convertido, en escenario de guerra.
"La guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán está socavando esa crucial sensación de seguridad en Dubái. El modelo económico de Dubái se basa en que los residentes expatriados aporten el talento, la fuerza y el capital de inversión. Se necesita estabilidad y seguridad para atraer a extranjeros cualificados.", aseguraba a CNBC Jim Krane, investigador del Instituto Baker de la Universidad Rice.
El dinero asiático, en retirada. Sin embargo, el impacto más visible se está dejando notar entre los inversores asiáticos, que se habían convertido en uno de los pilares del crecimiento financiero de Dubái. Según datos de Henley & Partners, Dubái alberga actualmente a 237 centimillonarios (personas con un patrimonio de 100 millones de dólares o más) y al menos 20 multimillonarios
Asia representó el 47% de todas las empresas multinacionales atraídas por la Cámara Internacional de Dubái en 2025, y alrededor de una cuarta parte de las más de 2.270 fundaciones creadas en los Emiratos tienen titularidad asiática, según datos de la consultora BSA Law. Bloomberg publicaba que Emiratos Árabes Unidos había atraído unos 700.000 millones de dólares procedentes de millonarios de todo el mundo, sobre todo asiáticos.
Singapur y Hong Kong, nuevos destinos elegidos. Grace Tang, CEO de Phillip Private Equity, señaló a Reuters que entre 10 y 20 de sus clientes, en su mayoría asiáticos, están preguntando sobre cómo trasladar su patrimonio a Singapur para proteger el valor de sus activos. Hong Kong emerge también como alternativa.
Por su parte, Felix Lai, de la consultora JMS Group, contaba a Bloomberg que había organizado un vuelo en jet privado para trasladar a 15 clientes desde Omán hasta Hong Kong con un coste aproximado de 300.000 dólares. "Ni siquiera les importaba el precio", explicó Lai. "Solo querían irse". Un asesor en Singapur que prefirió no identificarse añadió que más de la mitad de sus 13 clientes en los Emiratos están considerando seriamente mover sus activos: "Volar de un lado a otro será complicado incluso si el conflicto termina mañana. Se trata de confianza".
El modelo económico de Dubái, ante su mayor examen. Dubái no depende tan directamente de la industria del petróleo como sus vecinos, sino que su economía se sostiene sobre su capacidad de atracción de expatriados, sus inversiones y su talento. El Dubai International Finance Centre alojaba a principios de año 1.289 entidades vinculadas a family offices (un 61% más que el año anterior), y las 120 principales familias del centro gestionaban conjuntamente más de 1,2 billones de dólares, según recogía CNBC.
Aunque las bolsas de todo el mundo han sentido el terremoto derivado de los ataques en una zona de recursos estratégicos para el comercio y la energía, el impacto del conflicto con Irán ha sido mucho más severo y directo para los mercados del Golfo. La bolsa de Dubái (DFM) ha caído más de un 16,6% desde el inicio de la guerra entre EEUU e Israel contra Irán. Fitch Ratings ya había previsto antes de la guerra una corrección inmobiliaria de hasta el 15% en 2025 y 2026. Todo apunta a que se han quedado cortas las peores estimaciones de las consecuencias financieras.
¿Pánico pasajero o cambio estructural? No todos los actores del sector creen que esto vaya a desembocar en una fuga masiva permanente. Dhruba Jyoti Sengupta, director ejecutivo de Wrise Private Middle East en Dubái, señaló a Reuters que su firma no había observado "conversaciones serias sobre la fuga de capitales", ya que sus clientes siguen confiando en la resiliencia del país a largo plazo.
Nirbhay Handa, CEO de agencia de migración para millonarios Multipolitan, apuntaba en Bloomberg que "si la incertidumbre se prolonga unas semanas, algunas empresas podrían pausar su expansión, pero la estabilidad probablemente regrese rápidamente a Dubái en cuanto la situación mejore". Lo que sí parece claro es que la ciudad tendrá que reconstruir algo mucho más difícil de levantar que sus rascacielos para millonarios: la confianza de quienes la eligieron como hogar para su dinero.
Imagen | Unsplash (Wael Hneini)
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La noticia
Irán se fijó como objetivo acabar con Dubái: la huida masiva de inversores y millonarios sugiere que lo ha conseguido
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Xataka
por
Rubén Andrés
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