San Fernando de Henares (Madrid), 27 abr (EFE).- Jordi Pujol Ferrusola, primogénito del expresidente catalán, ha defendido que la fortuna oculta en Andorra procede de una "deixa" (legado) de su abuelo Florenci que su padre les comunicó en una reunión familiar en 1980, pero que nunca se puso oficialmente por escrito: "El dinero fiscalmente opaco no deja rastro".
La Audiencia Nacional ha iniciado este lunes el interrogatorio de Jordi Pujol Ferusola, tras decidir dejar fuera de la causa al expresidente catalán, de 95 años, al concluir que su deterioro cognitivo le impide afrontar la causa penal.
Tras meses de testimonios y pruebas periciales, el proceso se ha adentrado hoy en la ronda de declaraciones con el interrogatorio del primogénito de la familia, para quien la Fiscalía pide 29 años de cárcel al considerar que era el encargado de recaudar las comisiones ilegales de empresarios con los que los Pujol amasaron presuntamente su fortuna oculta, camuflándolas como trabajos de intermediación.
Jordi Pujol ha mantenido que esa facturación que la Fiscalía cree que encubría la comisiones era por servicios reales que prestaba a empresarios suministrándoles "información privilegiada" de oportunidades de negocio que obtenía por sus contactos, puesto que su "sistema de trabajar" es el "contacto personal".
En ese sentido, el acusado ha insistido en que el origen de los fondos ocultos procede de una "deixa" que les legó su abuelo y que él recibió el encargo de gestionar de forma "directa", aunque nunca se le informó de dónde procedían los fondos o cómo se habían "generado".
Según ha relatado, cuando el abuelo Florenci murió, en 1980, su padre reunió a todos los hermanos, junto a su madre, para contarles que el fallecido les había dejado unos fondos y mostrarles una carta que había escrito manifestando su intención de procurarles seguridad económica ante la incertidumbre política: "No hablaba de cantidades, ni de origen, ni de bancos".
"Solo nos dijo que estuviésemos tranquilos, que él nos estaba protegiendo" - ha añadido Pujol Ferrusola- "Mi abuelo no confiaba en el país, ni en las actividades políticas y económicas que hacía mi padre. Era un hombre que venía de la República, de saber lo que es una guerra y le daba mucho miedo que la situación política de España no estuviese suficientemente estabilizada para que pudiésemos estar tranquilos".
"Es más, en 1981, cuando se produce el golpe de Estado, nos acordamos bastante de mi abuelo", ha apuntado.
El acusado cree que la versión del legado no se entiende si no se ponen las cosas "en su contexto": "Lo tendríamos que mirar con los ojos de ayer. Los dos abuelos tenían la obsesión de enseñarnos los caminos para poder salir de Cataluña e irnos a Francia".
Pujol Junior ha admitido que el legado no figuraba en ningún documento, ni siquiera manuscrito, porque "el dinero fiscalmente opaco nunca deja rastro ni registro. Lo podemos ver en varios casos que han ocurrido últimamente en España. La memoria es muy desmemorizada".
El primogénito de la familia ha explicado que cuando Joaquim Pujol, primo de su padre y exsecretario de Presidencia que se encargó de los fondos al inicio, le encomendó la gestión de la "deixa", lo llamaron de la banca andorrana Reig para darle "instrucciones".
Julià Reig, propietario de la entidad financiera, le explicó entonces en qué consistía el legado, le entregó 110 millones de pesetas en dólares americanos y unos títulos "de deuda pública española o de Estados o de grandes empresas multinacionales", por unos 390 millones de pesetas.
Asimismo, el hijo mayor del expresident ha recalcado que ni él ni sus hermanos han "vivido en España" con dinero que se trajeran de Andorra.
El fiscal Anticorrupción Fernando Bermejo ha interrogado a Jordi Pujol Ferrusola sobre facturas que sus empresas facturaron a diversas compañías que fueron adjudicatarias de la Generalitat, fundamentalmente Copisa, Isolux y EMTE, que la acusación cree corresponden a contrataciones ficticias para encubrir el pago de comisiones.
El investigado ha defendido que fueron servicios reales, en la mayoría de los casos para suministrar información privilegiada de oportunidades de negocio que obtenía por sus contactos.
En concreto, el fiscal le ha preguntado si tenía conocimiento de que esas empresas habían sido adjudicatarias de contratos públicos en Cataluña, a lo que Jordi Pujol Ferrusola se ha limitado a decir: "Supongo"
Y sobre si su padre conocía al dueño de Copisa, que era uno de los constructores importantes en Cataluña, ha comentado: "Pudiera ser que en algún acto o algo así pero no me consta".
"Mi padre como presidente conocía a los constructores y a todo el mundo", ha abundado.
En un momento del interrogatorio el fiscal ha pedido a Pujol Ferrusola que le concretara a qué personas puso en contacto en uno los servicios de intermediación que el acusado mantiene que realizó para justificar las facturas investigadas.
"No lo voy a decir porque cada vez que digo el nombre de alguien esto es una trituradora y se destroza a todo el mundo. Es tremendo, llevamos 15 años de trituradora", ha contestado el primogénito de los Pujol.
En el exhaustivo y detallado interrogatorio del fiscal, el primogénito ha negado haber movido bolsas de dinero -como afirmó en su denuncia su expareja Victoria Álvarez-, y ha alegado que las cuentas que abrió en bancos de México y Suiza -en este último caso por "miedo" a un "corralito" en la etapa de Gobierno de Mariano Rajoy-, no eran opacas sino "transparentes". EFE
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