Fatima Zohra Bouaziz
Rabat, 26 abr (EFE).- La Misión de Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (Minurso) cumple el próximo 29 de abril 35 años en un momento clave, mientras el Consejo de Seguridad de la ONU examina su papel en el territorio en medio de propuestas de Estados Unidos para revisar su mandato e interrogantes sobre su futuro.
El miércoles, el Consejo de Seguridad celebró una reunión informal a puerta cerrada en la que escuchó al enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, y al jefe de la Minurso, el ruso Alexander Ivanko, sin que hasta el momento haya trascendido públicamente ningún resultado concreto. El día 30 está prevista una sesión recapitulativa en la que se hará balance de su situación.
Desde la retirada de España en 1975, Marruecos administra cerca del 80 % de los cerca de 277.000 kilómetros cuadrados del Sáhara Occidental y defiende un plan de autonomía bajo su soberanía como única salida al conflicto, mientras el Frente Polisario y Argelia insisten en un referéndum de autodeterminación que incluya también la opción de independencia.
Desde su establecimiento el 29 de abril de 1991, la misión de la Minurso ha evolucionado en función de los cambios sobre el terreno y del devenir del proceso político sin traducirse, por tanto, en un cambio sustancial en la esencia del conflicto.
El analista político y militar Larbi Ennas, ex alto oficial del Polisario, explica a EFE que en sus inicios la misión contaba con cuatro funciones principales, entre ellas la organización de un referéndum de autodeterminación, como indica su propio acrónimo.
A estas se sumaban la supervisión del alto el fuego, las operaciones de desminado y el monitoreo militar.
"Desde 2004, todo lo relacionado con el referéndum fue dejado de lado ante la imposibilidad técnica de llevarlo a cabo y la falta de acuerdo entre las partes sobre el censo electoral. Así, la misión principal quedó desactivada y las labores de desminado también fueron perdiendo peso", subraya.
Incluso la función de supervisión del alto el fuego quedó en entredicho tras su ruptura por el Polisario en noviembre de 2020 y la reanudación de las hostilidades.
La Minurso sostiene que, pese a esa ruptura, su despliegue sigue siendo "aceptado por ambas partes" y que ha contribuido a mantener "un nivel de hostilidades de baja intensidad" en el territorio, al tiempo que continúa llamando a su cese.
En los últimos meses se han multiplicado las dudas sobre el futuro de la misión. Su continuidad y alcance volvieron a cuestionarse el pasado octubre, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la Resolución 2797, que renovó por un año su mandato y que, por primera vez, situó el plan de autonomía marroquí -presentado en 2007- como posible base para una solución política.
El texto contó con el respaldo de potencias como Estados Unidos, Francia y Reino Unido, así como de bloques como la Unión Europea.
A ello se suma la reciente intención manifestada por Estados Unidos -aliado de Rabat y actor clave en el conflicto- de impulsar una "revisión estratégica" de la misión, en línea con la estrategia de Washington de "racionalizar las operaciones de paz" y reducir su contribución al presupuesto de la ONU.
El protagonismo de EE.UU. en el conflicto se manifestó además en los últimos meses cuando impulsó dos rondas de contacto en Washington y Madrid con los actores implicados (Marruecos, Argelia, el Polisario y Mauritania) para intentar reactivar el proceso político tras años de bloqueo.
Varias lecturas coinciden en que el contexto actual abre la puerta a posibles cambios en el mandato de la Minurso, o al menos a un replanteamiento de su alcance tras décadas de estancamiento. Para el diario marroquí Rue20, la reunión del Consejo de Seguridad este mes constituye "un momento decisivo para redefinir su papel".
En la misma línea, el analista Larbi Ennas considera que el actual mandato ha quedado desfasado y propone reorientar la misión hacia cuestiones como el retorno de refugiados o el seguimiento del plan de autonomía. A su juicio, "los objetivos de 1991 poco tienen que ver con la actualidad". EFE
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