Palma, 12 may (EFE).- La mujer de 74 años que murió en su finca de la Colònia de Sant Jordi (Mallorca) tras una paliza por parte de su exyerno, no tuvo manera de defenderse y recibió reiteradas patadas por la cabeza y el torso que le causaron lesiones incompatibles con la vida.
Así lo ha explicado a un jurado popular un guardia civil que realizó la inspección ocular del lugar del crimen, un hecho ocurrido en septiembre de 2024 que el agente ha definido como "violento".
La Fiscalía solicita 20 años de prisión y una indemnización de 150.000 euros para la familia de la víctima, mientras que la acusación particular reclama prisión permanente revisable y la defensa pide la absolución.
Este martes en el juicio en la Audiencia de Palma, un agente ha confirmado que la agresión se produjo en el suelo, donde la víctima, que quedó tendida boca abajo y sobre un charco de sangre, recibió varios golpes, varios de ellos en la cabeza.
El investigador ha recordado que bajo el cuerpo de la víctima había una chancla que presuntamente perdió el procesado durante la agresión, así como dos huellas compatibles con la suela de la chancla.
También ha indicado que en la finca estaba el presunto autor de los hechos, que fue conducido hasta el cuartel. "Tenía manchado de sangre el pie derecho y el pantalón, así como salpicaduras en la camiseta. No tenía ninguna lesión en el cuerpo que pudiera ser consecuencia de una pelea", ha comentado.
Durante la sesión también han intervenido dos médicos forenses que realizaron la autopsia y que han repasado las lesiones detectadas en la zona de la cabeza, en el cuello y el torso. También han descartado lesiones compatibles con un intento de defensa.
Otros dos facultativos que se encargaron del informe pericial del acusado han descartado que el hombre padezca una enfermedad mental o un trastorno. A preguntas de la Fiscalía, han coincidido en que el procesado sabe diferenciar lo que es el bien y el mal, así como actuar en consecuencia.
Además, sobre el informe de vulnerabilidad que formularon sobre la víctima, han explicado que era una persona "muy vulnerable" por las patologías que sufría y la toma de diversos medicamentos para el dolor. "No podía defenderse de una persona de 47 años sin ninguna patología", ha dicho uno de los especialistas.
En la primera sesión del juicio con jurado, declararon la expareja del acusado -hija de la víctima-, varios agentes que acudieron a la vivienda tras el crimen y varios testigos.
La hija de la víctima contó que retiró dos denuncias previas por malos tratos por miedo al procesado y relató que en la vivienda, donde convivía junto a su madre y el procesado, eran habituales las discusiones, insultos y amenazas, hasta el punto de dormir con un mueble bloqueando la puerta de su habitación.
En su intervención explicó que el día del crimen, mientras estaba en el trabajo, recibió una llamada de su madre en la que escuchó gritos "desgarradores", por lo que se dirigió hasta la vivienda familiar en estado de shock.
El juicio continuará este miércoles a partir de las 10.00 horas, cuando se prevé que declare el acusado. EFE
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