Desde hace más de 25 años que el bioquímico chileno -con una larga trayectoria profesional en California- viene evangelizando sobre invertir en biotech. En el camino acercó a este mundo a las familias Quiroga, Angelini y Del Río, entre otras. En agosto recibió dos buenas noticias: dos de las empresas en las que hay capitales chilenos invertidos se vendieron en más de US$ 1.000 millones sólo en pagos iniciales. “Cuesta tanto lograr que la ciencia llegue a este punto, son tantos años, tantas cosas que uno no puede controlar, que cuando pasa es una gran alegría”, asegura el científico.
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