
La investigación por la muerte de una joven venezolana en Lima sumó un nuevo capítulo este lunes, cuando agentes especializados concretaron la detención de uno de los presuntos implicados. El caso, que se remonta a abril de 2024, permanecía bajo reserva mientras los peritos analizaban indicios que durante meses parecían dispersos.
La captura se produjo tras un seguimiento discreto que condujo a los agentes hasta el distrito de San Juan de Lurigancho. Allí, en plena vía pública, fue intervenido un ciudadano venezolano sobre quien pesaba una orden judicial de detención preliminar por siete días. La medida responde a una investigación por el delito contra la vida, el cuerpo y la salud en la modalidad de feminicidio.
El expediente se relaciona con la muerte de Norheribeth Mejías Cáceres, una joven de 23 años cuyo cuerpo fue encontrado en Santa Anita el 30 de abril de 2024. Desde entonces, la División de Homicidios de la Dirincri (DIVINHOM) mantuvo abiertas diversas líneas de investigación para esclarecer lo ocurrido.

La intervención se realizó alrededor de las 5:00 p.m. del lunes 23 de febrero en la avenida Pirámide del Sol. Agentes de la División de Homicidios ejecutaron la orden contra José Javier Quintero Rachadel, identificado por la Policía como presunto participante en el crimen.
Según información policial, una pericia quiroscópica resultó determinante. El análisis detectó huellas palmares en el plástico y en la cinta adhesiva que envolvían el cadáver. Ese resultado permitió vincular al detenido con la manipulación del cuerpo.
A ese elemento se sumó el estudio de comunicaciones telefónicas, que reforzó la hipótesis fiscal sobre su participación. Con esos indicios, el Ministerio Público solicitó la detención preliminar por siete días mientras continúan las diligencias.
Durante las primeras indagaciones, el intervenido respondió a preguntas de los investigadores. Ante la consulta sobre su papel en el crimen, declaró: “La envolví, le ayudé al otro ‘pana’”. Cuando se le preguntó a dónde trasladaron el cuerpo, contestó: “A Santa Anita”.
El detenido también afirmó que no conocía a la víctima. “No la conozco, nunca tuve trato con ella”, sostuvo. Respecto a la identidad del otro implicado, indicó: “Está muerto. Cuando volví a Perú me esteré que estaba muerto”.

Norheribeth Mejías Cáceres fue vista con vida por última vez el 30 de abril de 2024. Esa mañana salió de una vivienda en Ate y comunicó a sus familiares que se reuniría con una amiga. Horas después, su cuerpo apareció en la avenida Ferrocarril, en el distrito de Santa Anita.
En un primer momento, los restos fueron internados en la morgue central de Lima como NN. Cuatro días más tarde, la identificación se logró gracias a un tatuaje en el brazo izquierdo.
La desaparición se investigó inicialmente como un posible caso de trata de personas. Posteriormente, el enfoque cambió a feminicidio. La hipótesis fiscal sostiene que la joven fue secuestrada esa misma mañana y luego asesinada. Sin embargo, hasta el momento no se determinó qué organización criminal estaría detrás del hecho.
Para los familiares, la detención de uno de los presuntos responsables no cierra el caso. Exigen que el investigado brinde detalles sobre lo ocurrido. “Que cuente la verdad, que me digan por qué hicieron con Norheribeth”, expresó uno de los deudos.
El caso se enmarca en un escenario más amplio. De acuerdo con el Ministerio Público, en 2024 se registraron 2,809 presuntas víctimas de trata de personas. Solo hasta junio de 2025 se identificaron 1,229 víctimas, en su mayoría mujeres, además de niñas, niños y adolescentes.
Mientras la investigación continúa, la División de Homicidios mantiene abiertas diligencias para esclarecer la posible participación de otras personas. La detención preliminar permitirá al Ministerio Público profundizar en las declaraciones del investigado y contrastarlas con los elementos periciales ya incorporados al expediente.
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