Operación Abuelo en Fuga: el auge del ‘ghosting senior’

La extensión de la esperanza de vida está cambiando las expectativas y prioridades de los adultos mayores

Durante décadas, la prensa y la publicidad nos vendieron una imagen del “silver” (ese joven de más de 65 años) que es, básicamente, un híbrido entre un mueble de roble y un dispenser de sabiduría y galletitas. Un ser estático, siempre disponible, cuya máxima aspiración era que el domingo sus nietos no le mancharan demasiado el sofá. Pero algo cambió. Si usted intenta llamar a su padre un martes a las once de la mañana y salta el contestador, no se asuste: no le pasó nada. Simplemente, ha sido víctima del “ghosting senior”.

Estamos ante un fenómeno sociológico sin precedentes que los expertos —si es que alguno lograra localizar a un silver para entrevistarlo— empiezan a llamar la Rebelión de las Canas. Los mayores de hoy decidieron que ya han escuchado suficientes dramas sobre hipotecas, crisis existenciales de los treinta y métodos de crianza de Jean Piaget. Colgaron el delantal, apagaron el GPS de “abuelo disponible 24/7” y se lanzaron a una clandestinidad dorada que tiene a sus hijos de cuarenta años al borde de un ataque de nervios.

¿Qué pasa que los viejos no contestan? (Imagen Ilustrativa Infobae)

La desaparición del “abuelo-comodín”

Históricamente, el silver era el colchón de la sociedad. ¿Se cancela el colegio por mal tiempo? Al abuelo. ¿Tenés una cena y no hay niñera? A la abuela. Sin embargo, la nueva generación de veteranos ha descubierto un arma secreta: el modo avión.

“Llamé a mi vieja porque el nene tenía fiebre y yo tenía una reunión importante”, comenta Carlos (42), un ejecutivo que aún no asimila el cambio. “Me devolvió el mensaje tres horas después con una selfie desde un taller de ‘Mindfulness y cata de vinos orgánicos’ en Mendoza. Solo puso: ‘Qué pena lo del chiquito. Ponele paños fríos. Acá no hay cobertura. Besis’. ¡Besis! Mi vieja no decía ‘besis’ ni cuando conoció a mi viejo".

Abuelos que han descubierto el

Este nuevo silver no es que no quiera a sus nietos, es que descubrió que el amor filial no es incompatible con un crucero a Brasil. La prensa suele hablar de la “soledad no deseada”, pero se olvida de la “soledad buscada desesperadamente” por aquellos que llevan cuidando a alguien desde que se inventó la televisión en color.

El “Código Enigma” del WhatsApp Senior

El humor de esta situación reside en el uso estratégico de la tecnología. Si bien hace una década los hijos teníamos que explicarles cómo encender el router, ahora los silvers dominan las artes oscuras de la evasión digital.

Evasión digital y geográfica: la nueva modalidad de disfrute senior

Desarrollaron un lenguaje propio para marcar distancias:

El ‘Ok’ cortante: Un mensaje de tres párrafos del hijo explicando un problema emocional es respondido con un “Ok.” (con punto final, que es el equivalente digital a un portazo).

El uso creativo del emoji: Nada desconcierta más a un hijo que recibir un emoji de una bailarina flamenca y una berenjena cuando le preguntás a tu padre si puede recoger un paquete de Mercado Pago. No es un error: es un sistema de encriptación para decir: “Estoy ocupado viviendo la vida, buscate la tuya”.

Los silvers ya dominan los códigos de la evasión digital (Freepik)

La excusa de la batería: “Ay, hijo, es que esta porquería se descarga sola”, dicen mientras publican un vídeo en Instagram con una nitidez de 4K desde un festival de jazz.

El “Gap Year” de los setenta

Lo que nadie nos dijo es que la jubilación se ha convertido en el año sabático que nunca tuvieron a los dieciocho. Pero con una diferencia fundamental: ahora tienen dinero y no tienen que pedir permiso. Estamos viendo a señoras de setenta y largos haciendo el Camino de Santiago, y no sólo por fervor religioso, sino porque descubrieron que en los albergues se conoce a gente muy interesante que no les pregunta qué hay de comer.

Es una suerte de adolescencia premium. Tienen la energía (gracias a los suplementos de colágeno y a las rodillas de titanio), tienen el tiempo y, sobre todo, tienen una absoluta falta de remordimiento. El silver actual pasó de ser el “Ángel de la Guarda” a ser el “Agente 007”. Desaparece en misiones secretas a balnearios de la costa y sólo dejan rastro a través de estados de WhatsApp que sus hijos analizan como si fueran fotos de satélite de la CIA.

La jubilación como año sabático (Adobe Stock)

“Mi viejo se compró un motorhome”, confiesa una fuente anónima que prefiere no revelar su nombre por pura vergüenza generacional. “Me dijo que se iba a ‘encontrar a sí mismo’. ¡Viejo, tenés 74 años! ¡Si ya no te encontraste, es que te perdiste muy bien!”.

Una nueva frontera de respeto

Más allá de la comedia de los teléfonos sin respuesta y las agendas llenas de clases de acuarela y pilates para la zona lumbar, este fenómeno es profundamente saludable. Los silvers están reclamando su derecho a la individualidad. Dejaron de ser “los padres de” o “los abuelos de” para volver a ser ellos mismos.

Así que, la próxima vez que llame a su progenitor y no obtenga respuesta, no piense que ha tenido un tropezón con la alfombra del pasillo. Lo más probable es que esté en un club de lectura de novela negra, planeando su próxima escapada a un spa o simplemente disfrutando de un glorioso silencio que usted, querido lector estresado, aún tardará décadas en alcanzar.

Derecho a la individualidad: ya no son

La dictadura del maleable ha caído. Larga vida al Silver Ghosting. Si los quiere ver, pida cita previa. Y traiga su propio vino, porque el suyo es el caro y no lo piensan compartir.

Abril 25, 2026 • 2 horas atrás por: Infobae.com 24 visitas 2030497

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