SEÑOR DIRECTOR:
La reciente disputa pública entre dos senadoras dejó una preocupación que va más allá de sus diferencias políticas: el deterioro del respeto en el debate. Cuando las ideas son reemplazadas por descalificaciones, se debilita la convivencia democrática.
Las autoridades no solo representan a los ciudadanos; también educan con su ejemplo. Si quienes ocupan los más altos cargos del país no se tratan con respeto, ¿qué mensaje estamos dando a nuestros hijos e hijas?
En un momento en que el acoso escolar y el bullying son uno de los principales desafíos que enfrentan niños, niñas y adolescentes, normalizar la agresión verbal entre líderes políticos no contribuye a prevenir estas conductas. Por el contrario, transmite que descalificar al otro es una forma aceptable de convivencia.
Por ello, es fundamental que las autoridades den el ejemplo, promoviendo un debate público respetuoso, donde las legítimas diferencias se expresen con firmeza pero sin perder de vista la dignidad de las personas.
Verónica Campino García-Huidobro
Cofundadora Fund. YoQuieroEstar
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