SEÑOR DIRECTOR:
Quizás no generó sorpresa que el Senado aprobara en general la megarreforma, un proyecto con fuerte contenido tributario, fiscal, laboral, ambiental e institucional. Sin embargo, el desafío está en cómo transmitirlo a la opinión pública.
Que las palabras y conceptos más recurrentes en la discusión hayan sido “crecimiento”, “impuestos”, “reforma”, “Estado”, “inversión”, “empleo”, “recaudación”, “fiscal” y “vivienda” muestra que el debate no se construyó solo como una discusión técnica, sino como una disputa sobre el modelo de desarrollo que guiará al país en los próximos años.
En ese sentido, la megarreforma se juega comunicacionalmente en una pregunta: ¿el crecimiento prometido será percibido como una oportunidad para todo el país o como un beneficio concentrado en los sectores de mayores ingresos? Si no se logra responder a esa inquietud, difícilmente alcanzará legitimidad social, ya que se requiere certeza fiscal, garantías sociales y un relato de beneficio concreto para trabajadores, regiones, pymes y familias.
Daniel Soto Pincheira
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