'Colony' es una de las películas que más ganas tenía de ver en el Festival de Cannes. Se trata del nuevo trabajo del surcoreano Yeon Sang-ho, conocido por dirigir 'Train to Busan' (2016). Su último largometraje, otra vez un thriller sobre infectados, se presentó fuera de competición dentro de la sección Midnight Screenings, que en cierto modo es el nicho del festival para el cine fantástico que no entra en la Sección Oficial a concurso. Y las sesiones se viven diferente tan tarde; un poco como un mini-Sitges en la Croisette.
Desde luego, 'Colony' encaja perfectamente en la programación del festival de Sitges y estoy seguro que los fans del terror la van a gozar. Sinceramente, estas películas de pura evasión son muy bienvenidas en Cannes y sientan de maravilla en medio de tanto drama y cine de autor intenso. No llega al nivel de 'Train to Busan' pero es divertida, salvaje, y lo tiene todo para convertirse en un nuevo éxito del cine de género coreano.
Escrita por Kyu-Seok Choi y Yeon Sang-ho, 'Colony' parte del clásico científico loco vengativo que desarrolla un nuevo virus y avisa que lo va a usar durante una conferencia sobre biotecnología. La policía es ridículamente lenta e ineficiente, así que el ataque terrorista se lleva a cabo y las personas infectadas comienzan a mutar en criaturas rabiosas que contagian a todo lo que se mueve, con la particularidad de estos "zombis" pueden comunicarse mentalmente, aprender y evolucionar...
En su nuevo trabajo, Yeon Sang-ho se atreve a actualizar parte de la mítica 'Zombi' ('Dawn of the Dead', 1978), el clásico de George A. Romero que nos mostró a los muertos vivientes en un centro comercial (luego objeto de remake por parte de Zack Snyder). En 'Colony' vemos a infectados aplastados contra los escaparates de tiendas o lanzándose contra carteles de ídolos populares como si fueran fans enloquecidos. Asimismo, aprovecha el recurso de los teléfonos móviles para integrarlo entre las soluciones del grupo de supervivientes (con su inevitable giro).
Sin embargo, el realizador coreano no está tan interesado en la metáfora y la lectura social del zombi como lo estaba Romero, y después de él otros directores como Danny Boyle con '28 días después' (2002). Lo que busca Yeon es el espectáculo, la evasión, el entretenimiento puro. Y en ese sentido, triunfa.
Como a muchas de las películas proyectadas en Cannes, el mayor punto débil de 'Colony' es la duración. No le hace falta durar 123 minutos. No cuenta una historia que pida más de 90-100 minutos, ni ofrece algo nuevo que justifique esa extensión; de hecho, le perjudica. Yeon Sang-ho se detiene en escenas innecesarias que estropean un poco el ritmo, interrumpen la acción y hace que se note el paso del tiempo. Y al salirte de la película eres más consciente de las torpezas del guion.
Siempre me ha parecido facilón y vago el uso de personajes en estas películas como simples monigotes que no piensan en todas las formas posibles para salvarse, como haría cualquiera de nosotros. Por supuesto, esas ideas no tienen que ser brillantes, pero al menos afrontar los problemas con cierta lógica. Por ejemplo, si han comprobado que hay unos "monstruos" que intentan morder a sus víctimas para matarles o contagiarles, ¿no es lógico intentar protegerse la piel? ¿Cubrirse la cara y el cuello de la misma forma que las manos? Pues nadie de la película piensa esto.
En una película que no te deja pensar, no te das cuenta, pero en 'Colony' sí ocurre que la mayoría de personajes son como simples peones sacrificables. En un intento por dotar de cierta personalidad a sus personajes y que importen un poco al público, Yeon Sang-ho inserta esas escenas dramáticas convencionales que entorpecen la narración. Quiere que nos importen los protagonistas, quizá para sorprendernos cuando acaben contagiados, pero no lo consigue.
También parece tener la intención de llegar a toda clase de espectadores, incluyendo a los que miran el teléfono mientras "ven" algo, así que repite explicaciones y detalles informativos, a veces con torpes flashbacks de escenas que acaban de ocurrir, para que nadie se pierda. Esto tampoco juega a favor de la película pero imagino que es el precio que debe pagar de cara a la taquilla.
Creo que cuando la película es un thriller de terror que gira en torno a un grupo de personas atrapadas en un edificio lleno de zombis o infectados, donde la misión es encontrar al villano y escapar con vida, lo último que necesita el público es ver escenas lacrimógenas o que los personajes se dediquen a charlar en momentos tan desesperados. Lo que se pide es acción, tensión, terror, humor, traiciones, giros inesperados, transformaciones monstruosas, a los malos recibiendo su merecido de la forma más sangrienta posible. Diversión palomitera. Durante gran parte de las dos horas de metraje, 'Colony' cumple con todo lo que se espera de ella, y lo único que eché en falta realmente fueron las palomitas. En otra ocasión.
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La noticia
Terror y diversión en el Festival de Cannes con el nuevo thriller del coreano Yeon Sang-ho ('Train to Busan'): puro entretenimiento sin pretensiones
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Juan Luis Caviaro
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