Pocos recuerdan que Jean-Claude Van Damme protagonizó dos películas con una premisa sorprendentemente similar separadas por apenas ocho años. Tras el éxito de Contacto sangriento de 1988, el actor volvió a explorar una historia basada en un torneo clandestino de artes marciales con The Quest:…
Artículo original publicado en SensaCine
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