El vínculo entre Genevieve Jeanningros con su tía Léonie Duquetellas, desaparecida de la Iglesia Santa Cruz en 1977, los juegos de la infancia, la vocación compartida, la búsqueda desesperada a la distancia, el encuentro con Astiz en los tribunales y el reclamo al entonces cardenal Bergoglio. La mujer reconstruye el secuestro y asesinato de la monja durante el terrorismo de Estado y la espera de una verdad que llegaría casi tres décadas después
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