Durante años, el Trastorno Obsesivo Compulsivo ha sido reducido a una caricatura: la persona que ordena, que limpia, que necesita tener todo bajo control. En el lenguaje cotidiano, incluso, se volvió un adjetivo que se usa casi como sinónimo de perfeccionismo. Pero detrás de esa simplificación hay una realidad mucho más compleja, silenciosa y profundamente angustiante. El TOC no se trata de gusto ni de manías, se trata de pensamientos que irrumpen sin permiso y sin cesar.
completa toda los campos para contáctarnos