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Dictaron prisión preventiva para el hombre que mató a tiros a su ex pareja frente a sus hijos en Rosario

Dictaron prisión preventiva para el hombre que mató a tiros a su ex pareja frente a sus hijos en Rosario

La medida fue dispuesta por la jueza Paola Aguirre durante la audiencia imputativa. Federico Nicolás García podría ser condenado a perpetua Federico Nicolás García seguirá detenido con prisión preventiva tras ser acusado del femicidio de Camila Espíndola

Federico Nicolás García quedó detenido con prisión preventiva por el plazo máximo, acusado de haber asesinado a Camila Ailén Espíndola, su ex pareja, en un hecho ocurrido el viernes 25 de abril por la noche en el barrio Nuevo Alberdi Oeste, en la zona norte de Rosario.

La medida fue dispuesta por la jueza Paola Aguirre durante la audiencia imputativa desarrollada este martes en el Centro de Justicia Penal de esa ciudad, donde se aceptó la calificación legal propuesta por la fiscal María de los Ángeles Granato: homicidio doblemente calificado por el vínculo y el uso de arma de fuego.

De ser declarado culpable, García, de 25 años, podría ser condenado a prisión perpetua. También se le atribuye el delito de portación ilegítima de un arma de uso civil, utilizada en el ataque.

Según los elementos expuestos por la Fiscalía, el femicidio ocurrió cerca de las 22.15 del viernes, en una vivienda ubicada en la intersección de Bouchard y pasaje 1338. De acuerdo con la reconstrucción de los hechos, García ingresó al domicilio de Espíndola y le disparó al menos tres veces con una pistola calibre .22.

Todo sucedió delante de los hijos de Espíndola, de 3, 6 y 9 años. La víctima fue hallada sin vida en el patio de la casa, con heridas en la cabeza, la espalda y el pecho. En el lugar, se secuestraron cuatro vainas servidas, que serán peritadas

El arma usada en el crimen no fue encontrada y la investigación sigue bajo la Fiscalía de Homicidios Dolosos

Tras el crimen, García huyó. Fue capturado ocho horas más tarde, durante un control policial en las inmediaciones de Los Talas y El Jilguero, en la zona de Cabin 9, en la ciudad de Pérez, al oeste de Rosario. Tal como pudo conocer el medio local Rosario3, ya en la Subcomisaría 18ª, el acusado admitió haber cometido el crimen, aunque su declaración carece de valor legal.

La hija mayor del matrimonio fue quien alertó sobre lo ocurrido. Según detalló la fiscal Granato, la niña corrió cerca de 200 metros hasta la casa de su abuela materna para pedir ayuda. Al mismo tiempo, un vecino llamó al 911.

Familiares de la víctima informaron que Camila Espíndola, de 24 años, se había separado de García un mes antes del femicidio, tras una relación de una década. Durante ese período, el acusado ejerció distintas formas de violencia de género, aunque no consta que la joven haya realizado denuncias formales. La Fiscalía pudo establecer que el hostigamiento aumentó después de la ruptura.

En entrevistas brindadas al canal El Tres, la hermana de Camila, Ludmila Espíndola, afirmó: “Lo hizo delante de los tres hijos, la mató sin piedad. Queremos justicia por mi hermana”. También relató que ambas tenían planeado viajar a Mar del Plata antes del crimen.

La madre de Camila señaló que desconocía el nivel de violencia que sufría su hija. “Era un hombre de doble cara, un psicópata; cuando íbamos nos trataba bien”, dijo en declaraciones a Rosario3. La mujer explicó que recién después del femicidio supo, a través de su nieta, los maltratos que padecía la joven.

Según información recogida por la División de Homicidios de la Policía de Investigaciones, la víctima había conseguido empleo en la ciudad de Funes. El entorno confirmó que su ex pareja no estaba de acuerdo con que trabajara, y la esperaba en la puerta de su casa para hostigarla al regresar.

El arma utilizada no fue encontrada hasta el momento, y el imputado carece de documentación oficial, lo que dificultó inicialmente su identificación. De hecho, los hijos de la pareja llevan el apellido de la madre.

Horas después del asesinato, y mientras la familia velaba a la víctima, la casa de Espíndola fue saqueada. El hecho ocurrió luego de que la Policía se retirara del lugar. “La gente se aprovechó de la situación y se llevaron cosas”, denunció Ludmila. La madre de la víctima agregó: “Me mataron a mi hija y esta gente viene y roba. Mis nietas se quedaron sin nada”, en diálogo con Infobae.

Tras el crimen, los tres menores quedaron bajo el cuidado de sus abuelos maternos, quienes deberán modificar su vivienda para recibirlos. La familia solicitó ayuda a la comunidad para afrontar los gastos vinculados a esta nueva etapa.

Fuente

Infobae.com

Infobae.com

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